Que viva la Salsa

La salsa es el género musical en Puerto Rico

La salsa es el género musical por el que más se conoce a Puerto Rico internacionalmente y, por ello, desde hace diez años se celebra en la Isla una competencia de baile en la que participan parejas de múltiples países.

Desde su fundación en 1996, el Puerto Rico Salsa Congress se ha convertido en un espectáculo —emulado en otros 35 países— que ha servido para mercadear al país como un destino turístico de playa, diversión y rica música.

El evento salsero, creado por Elí Irizarry, es el evento turístico musical que más visitantes atrae al país con un promedio anual de 1,200 turistas salseros, y deja ganancias económicas de más de $1 millón de dólares, aseguró la directora ejecutiva de la Compañía de Turismo, Terestella González Denton.

«Este congreso es uno de los mejores ejemplos de cómo la Compañía de Turismo de Puerto Rico se ha ido destacando como la principal entidad promotora de eventos culturales, con probado potencial de fortalecer la oferta turística de la Isla», dijo la funcionaria.

El Puerto Rico Salsa Congress representa un beneficio adicional de promoción para Puerto Rico, como lugar idóneo para la celebración de eventos de esta índole, puntualizó González Denton.

La portavoz del evento, Marivel Ortiz, dijo que en esta décima edición competirán parejas de Chile, Colombia, Trinidad y Tobago, España, Argentina, Martinica, Guadalupe, Australia, Venezuela, Brasil, Bolivia, Guyana Francesa, México, San Martín, Portugal, Bulgaria, Panamá, Costa Rica, Francia, Italia, Sicilia, Holanda, Canadá y más de 20 ciudades de los Estados Unidos.

Como preámbulo a la competencia final, el sábado se seleccionarán las tres parejas de baile que representarán a Puerto Rico en los duelos del evento.

Ortiz informó que las parejas escogidas competirán con otros bailadores de salsa del mundo en el evento que se realiza del 23 al 29 de julio en un hotel de Isla Verde, aledaño a San Juan.

Como parte del programa de actividades del congreso salsero, cada noche se presentarán orquestas de gran renombre local e internacional como El Gran Combo, la Sonora Ponceña y Andy Montañez, entre otros.
Con motivo del décimo aniversario del Puerto Rico Salsa Congress, bailadores de diversos países que han competido en el evento recibirán el lunes un reconocimiento de parte de la Asamblea Legislativa puertorriqueña.

Un simple search de Internet inició la «locura». Era la primera vez que podía acceder a la web desde su casa y Elí Irizarry exploraba su juguete nuevo. La creatividad le suele aflorar en noviembre, cuenta, y en el de 1996 se le prendió la chispa de forma súbita.

Quién diría que escribir al azar la palabra «salsa» en aquella barra de búsqueda cibernética desembocaría en la creación del primer congreso mundial dedicado a ese género, que este año cumple diez años de traer a Puerto Rico delegaciones de baile de casi todos los países del mundo. La edición de 2006 empieza este domingo en el hotel San Juan, en Isla Verde.

«Busqué y no encontré ningún evento así. Bueno, era una locura, pero yo estaba empeñado en empezarlo. Al otro día, ya tenía el diseño hecho en par de floppies (disquetes). Y rápido me fui donde el Puerto Rico Convention Bureau y la Compañía de Turismo (CT) a que lo vieran», narra Elí Irizarry, presidente y creador del «Puerto Rico Salsa Congress», evento que aporta a la economía nacional montos cercanos al millón de dólares por año, según estadísticas de la CT.

Allí lo atendió la titular de turno, Clarissa Jiménez, hoy directora ejecutiva de la Asociación de Hoteles de Puerto Rico. Una vez convencida ella y conseguido «un dinerito inical» –Elí se canta «el creativo, pero sin chavos»–, empezó «un agónico proceso», el de organizar la primera edición.

Tras meses de «ajetreo y corre corre», el hotel Caribe Hilton albergó durante cuatro días y cuatro noches el primer Congreso Mundial de la Salsa, como se llamó inicialmente la convención, constituida por talleres educativos diarios y exhibiciones de baile nocturnas que se extienden ahora por diez días o más.


Se desata la fiebre
Aunque no pudieron contabilizar los recaudos y el hotel Caribe Hilton no renovó el contrato, ya en 1997 el equipo de Elí Irizarry recibía llamadas provenientes de grupos de bailarines salseros de Los Ángeles, Italia, Venezuela, Nueva York y Japón, interesados en repetir la experiencia. Hoy son más de 35 países los que participan a través de eventos como el «Salsa Open», que «trae a to’a esa gente pa’cá», precisa Elí, quien no para de derrochar energía al hablar del asunto.

Además, empezaron a surgir congresos similares en todo el mundo, todavía sin agruparse en una asociación porque «es bien difícil, hay muchas aves de paso».

Ante ese panorama, Elí se dirigió al hotel San Juan, donde firmó «un contrato de un montón de habitaciones (100); digo, montón para ese entonces, porque hoy llegan a 1.500». En el nuevo lugar pudo superar «el desastre de las luces, el sonido y los bailadores, que no eran tan buenos al principio».

De hecho, la calidad en la pista fue creciendo al punto de que, en 2002, se instituyó la faceta competitiva, otro importante gancho promocional del Congreso.


El negocio trae líos
«Donde hay chavos, hay problemas», y cuando en 1999 la empresa de ron Bacardí se incorporó al Congreso, éstos afloraron.

La culpa fue de la ambición. «Si no hubiera sido por ellos, quizás hoy el evento no tendría la magnitud que tiene, pero por querer ir a todos los países sin prepararlos para un evento así se invirtió demasiado sin recuperar lo esperado», opina Elí sobre el Congreso que llevaron a Italia en 1999 y los portentosos ballets de decenas de bailarines que trajeron, a los que «se les pagó mal».

Ahora bien, al analizar el otro pleito, el que sostuvo con su ex socio Luis Delgado, Elí es implacable. Ese «abogado desaforado», como le llama, se alió con Magdiel Tirado y Richard Goenaga para marginarlo del evento en 2003, según dice Elí. Pero «quedaron muy mal porque no les pagaron a nadie».

En fin, en 2004 Elí retomó su idea original con el nombre de «Puerto Rico Salsa Congress». Mientras, Magdiel Tirado y Richard Goenaga organizaron un Congreso Mundial en Ponce y un Festival Borincano en San Juan, catalogados por Elí como «fracasos» por no sobrepasar el número de 500 asistentes.

«Llamé a los líderes en todo el mundo y me apoyaron. Volví a empezar con bríos», que se tradujeron en énfasis en la faceta educativa con la nacionalización de la Universidad de la Salsa, institución que es parte del Congreso y certifica bailadores de salsa boricua.